Leche frita

 

  • Leche
    500 ml
  • Maicena
    50 g
  • Azúcar
    60 g
  • Mantequilla
    20 g
  • Sal
    Una pizca
  • Piel de limón
    Unas tiras
  • Piel de naranja
    Unas tiras
  • Canela en rama
    1 rama
  • Harina de trigo o Maicena
    Para rebozar
  • Huevo
    1 Para rebozar
  • Aceite de girasol
    Para freír
  •  Azúcar y canela el polvo
    c/n 



Pasos de la receta

1) Lo primero que haremos para preparar una deliciosa leche frita será aromatizar la leche. Ponemos casi toda la leche en una olla a fuego medio y le incorporamos la piel de limón y de naranja y la canela en rama (reservamos un poco de leche fría para mezclar después con la maicena). Removemos de vez en cuando y en el momento que la leche empiece a hervir, añadimos el azúcar y un poco de mantequilla. Removemos con unas varillas para disolver el azúcar y dejamos hervir la leche durante un par de minutos. 


Apagamos el fuego, retiramos la piel del limón y naranja y la canela en rama. Incorporamos una pizca de sal, encendemos nuevamente el fuego y mezclamos la leche que habíamos reservado con la harina refinada de maíz (maicena). 



Mezclamos muy bien la maicena con la leche fría y cuando esté bien diluida, la incorporamos a la olla con la leche caliente. Removemos con unas varillas y veremos como poco a poco se va espesando la leche hasta obtener una mezcla homogénea. 



Cuando la leche haya espesado lo suficiente, apagamos el fuego y untamos un molde con un poco de aceite de girasol para que sea más fácil desmoldar la leche. A continuación, vertemos la mezcla en el molde e igualamos la superficie con una lengua de gato o una cuchara. Cuando la leche haya perdido temperatura, la tapamos con papel film y la metemos en la nevera durante 3-4 horas (cuanto más tiempo esté en el nevera más dura se pondrá).
Pasado el tiempo y con la leche bien cuajada, la sacamos del molde y la cortamos en porciones cuadradas o rectangulares.

Cuando tengamos toda la leche en porciones, ponemos una sartén o una olla con abundante aceite de girasol (tiene que haber el suficiente aceite para cubrir las porciones de leche) a fuego medio-fuerte. Pasamos la leche cuajada primero por harina y después por huevo batido. Cuando tengamos el aceite bien caliente vamos colocando poco a poco las porciones ya rebozadas y bien escurridas en la olla.

Freímos las porciones de leche frita rebozada en aceite bien caliente durante 1 minuto más o menos. Le iremos dando vuelta con cuidado ya que se dorarán más por la parte inferior. A medida que se vayan dorando, las iremos sacando con una espumadera para escurrir el aceite y las pasamos a una fuente con papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. En otro recipiente mezclamos azúcar con un poco de canela en polvo y pasamos los trozos de leche frita por la mezcla para que se impregnen bien. Colocamos todas las porciones en una fuente y ya tenemos nuestra leche frita lista para comer. 



Este postre se puede comer tanto caliente como fría pero a mí particularmente como más me gusta la leche frita es recién hecha.
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Si te animas a preparar este delicios



o postre tradicional, me encantaría saber qué tal fue el resultado o si te ha surgido alguna duda. 








   




















 



































 









 



















                           












































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